Historia

Pedro Ruiz-Berdejo Gutiérrez (Sevilla). Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla, ciudad donde ha ejercido su profesión de abogado. Realizó estudios de Comercio en Sevilla y de Periodismo en Madrid, y ha sido director del Seminario García Oviedo de la Universidad de Sevilla. Revitalizó el Ateneo Popular de Sevilla, del que ha sido Presidente durante 28 años, siendo en la actualidad Presidente de Honor y Presidente de su Junta Consultiva. Creador del partido Reforma Social Andaluza, del que fue Secretario General de Andalucía. Fue Presidente de la Comisión ciudadana pro-Exposición Universal de 1992 y V Centenario del Descubrimiento de América. En 1983 creó la Fundación Blas Infante, de la que es Vicepresidente en la actualidad. Firmante del Pacto de Antequera, le fue concedida la Medalla de Plata del Parlamento Andaluz por dicho motivo. Ha sido fundador de diversas asociaciones civiles, como la «Asamblea Civil por Andalucía», «Andaluces por Andalucía» o «Asociación pro-defensa de la copla andaluza». Autor de numerosas publicaciones, también ha colaborado activamente en radio y televisión. Destacado activista en el restablecimiento de las libertades democráticas y el fomento de la cultura andaluza y del ideal andaluz de Blas Infante, ha recorrido en su labor, durante más de veinticinco años, toda la geografía andaluza. En 2008 le ha sido impuesta la Medalla de Oro de la Provincia de Sevilla.

Pedro Ruiz-Berdejo Gutiérrez, Abogado en ejercicio. Participó en numerosos movimientos estudiantiles y políticos. Fue profesor Universitario y Director del Seminario García Oviedo. Colaborador en prensa y radio. Promotor del primer Partido que se creó en el nuevo régimen: Reforma Social Andaluza, integrante de Reforma Social Andaluza, integrante de Reforma Social Española, de la que fue elegido Secretario General del Comité Provincial de Sevilla, Regional de Andalucía y Vicepresidente Nacional; promotor incansable de movimientos asociativos y Cooperativos, habiendo redactado mas de 100 Estatutos de diverso tipo de asociaciones civiles, culturales, de cabezas de familia cooperativas, políticas, morales, etcétera, a alguna de cuyas Juntas Directivas perteneció, como las de cine-Club Universitario, cooperativa Santo Tomás de Aquino, Asociación de Teatro para la Infancia y la Juventud, etc. organizó el primer homenaje a Blas Infante que se celebró después de la guerra civil, así como diversos actos sobre temas de índole similar, siendo elegido Presidente de la Comisión Reorganizadora del Ateneo Popular, cuyos segundos Estatutos redactó, siendo nombrado posteriormente Presidente de dicha entidad, en 30 de Junio de 1978, en cuyo cargo permanece en la actualidad.

En una época difícil para España, el curso 1933-34, coincidiendo con la Revolución de Asturias y peor para sus fundadores, casi todos en edad militar, nace en la entrañable sede académica de la calle Laraña, la Universidad popular, de la que fueron creadores Profesores y alumnos de la F.U.E., institución por desgracias tantos años denostada, pero a la que alguna vez se hará justicia por su ideal altruista, e incluso superior a cualquier actividad política, de mejora de la sociedad.

En la Universidad Popular, que llegó a reunir cerca de los tres mil alumnos, estudiaban todas aquellas personas, trabajadores, empleados, etc, que querían, tras redimirse de su analfabetismo, adquirir unos conocimientos que por causas ajenas a su voluntad no tuvieron a su alcance y que mas tarde les permitiera mejoras su situación.

Pocos tiempo después, al año siguiente, curso 1935-36, y entre varios de los fundadores de la Universidad Popular, se planteó una nueva inquietud: ¿por que la Cultura había de estar reducida a las clases privilegiadas? ¿por qué una obra de teatro clásico, una buena película o una bella sinfonía no podía estar al alcance de un obrero, artesano, o pequeño industrial?

Y de esta inquietud surgió el Ateneo popular de Sevilla, que al poco tiempo de su puesta en marcha, llegó a tener una gran vitalidad, llegando a alcanzar mas de los doscientos socios y a colaborar con el otro Ateneo, Excmo. Ateneo, de la calle Tetuán, con el que, y cada uno en la esfera de sus competencias y distinto nivel de socios, se intercambiaban actividades y presencia, al igual que con otras instituciones y especialmente Ateneos Populares, principalmente los de Huelva y Valencia, también de gran vitalidad, así como numerosos Ateneos libertarios entonces existente, llegando a conseguir una cosa un tanto difícil, cual fue una auténtica convivencia entre hombre que, aunque estuvieran casi todos dentro de unas coordenadas liberales y de izquierdas, sin embargo pertenecían a diversas ideologías como eran republicanos, socialistas, anarquistas, comunistas e incluso falangistas, y que dejaban todas sus cuestiones partidistas al margen de sus actividades a la institución, en la que colaboraban con el máximo interés y dedicación todos a una.

Así, y bajo la presidencia de Antonio García Lavado; Vicepresidencia de José Llavador y Mira y gran actividad de algunos socios como Otto Calleja Vicente, que era el Secretario de la Universidad Popular; Manuel Hernández Jiménez y Guillermo Phil Calvert, se crearon una serie de actividades como las de Música (Villanueva), Pintura y Escultura (Luis Ramajo Escalera), Literatura (Alfredo Malo Zarzo) y otras como Cine -Club, Fotografiá, Teatro Leído, Biblioteca, Excursiones, etc., siendo tan grande el numero de sus actividades, que a veces había días que se organizaban dos o tres actos conjuntamente, desfilando por su Tribuna las grandes figuras de la época, como Jorge ¨Guillen, Juan de Mata Carriazo, etc., e incluso el propio Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza, cuya ultima intervención pública, un mes antes de de su inicua muerte, fue en el Ateneo popular, con el que tenia una gran identificación, no solo en relación con los Centros Andaluces, por él fundados con finalidad similar, sino también, a través del gran andalucista el Doctor Leal Calderi, fundador del Ateneo Popular, y uno de los principales autores de sus estatutos iniciales.

Estas actividades se desarrollaron, primero en un local provisional, sito en la calle Albareda, en el antiguo Pasaje de Oriente y luego en una casa adquirida, a fuerza de los esfuerzos de sus socios, cuya cuota mensual era de 1.50 ptas mensuales, sita en calle Cardenal Spínola núm. 15 del típico Barrio de San Lorenzo, donde había un buen salón con piano, biblioteca e incluso un laboratorio fotográfico, uno de los primeros que se instalaron en nuestra ciudad.

Es en plena actividad cuando llega la tragedia de la Guerra Civil Española, cuyas primeras salpicaduras, llegan al Ateneo Popular el propio 18 de Julio, cuando a causa de los ladridos del perro del Conserje de la entidad a un grupo de iniciadores del alzamiento -recuérdese la proximidad de la sede a la entonces Capitanía General de la Gavidia- es detenido dicho conserje y tras un desgraciado interrogatorio, en el que fue fiel a sus ideales, pasado por las armas; se dice que llegó a ser dividido en dos a golpe de sable; provocando, lógicamente, la soledad de la casa, que al poco tiempo era saqueada y arrojados por la ventana su mobiliario y enseres, y especialmente sus libros que fueron objeto de un espectacular «Auto de fe> en el que se consumieron incinerados y curiosamente hermanados «El Capital» de Carlos Marx, con «Las Moradas» de Teresa de Ávila y las obras completas de San Juan de la Cruz, así como obras de la Literatura Universal.

Después, los largos años de silencio, en los que al Ateneo Popular solo vivía en el espíritu de sus asociados que hacían «la guerra» intelectual por supuesto, por su cuenta clases de esperanto de Antolín Candelas, o Felipe González del Pino, poesía de varios de sus socios compuesta incluso, en algún caso desde un calabozo o el exilio, hasta que el llegar la fase predemocrática, y a finales del año 1977, un grupo de aquellos mismo hombres que habían conservado la esencia y levadura de la institución como el propio Llavador, José Gómez, Emilio Gilabert, José Estrada y otros varios, en unión de gente mas joven y que no había vivido la guerra, se propusieron hacer que resurgiera el Ateneo Popular como nueva Ave Fénix que renace de sus propias cenizas, para lo que constituyeron una comisión organizadora y alquilaron un viejo e incluso inundado almacén en la calle Pérez Galdos núm. 1 accesoria, de esta ciudad, donde se celebraron las primeras reuniones que desembocaron en una primera asamblea constitutiva, que se celebro el 4 de marzo de 1978.

A partir de entonces las actividades del Ateneo popular han ido «in crescendo» hasta llegar a su apogeo en el curso 1979-80, en el que se han celebrado todas las semanas Mesas Redondas sobre los mas diversos temas, desde la Ley de autonomía Universitaria, hasta la Ley del Divorcio, pasando por la Parapsicología, Ufología, el fenómeno OVNI y un largo etc., actos que se han celebrado, al igual que una Exposición de Pintura y Dibujo, en la Sede de la Biblioteca Pública, cedida a tal fin por el Ministerio de Cultura, del que, es justo decir, la entidad ha tenido la máxima colaboración o en la propia Sede Social de Monardes, donde se han celebrado, lecturas poéticas, recitgales, presentación de libros, etc., habiéndose organizado también en dicho local social, sesiones de cine-clubs, conciertos, conferencias de Psicología, Religión, Literatura o sobre poetas como León Felipe, un curso de Esperanto, etc., y actividades en otros locales como el de la Caja de Ahorros San Fernando.

Otras de las actividades mas importantes fue el homenaje celebrado el 26 de Noviembre de 1979 bajo el titulo «Un detalle del Ateneo popular con 20 andalucistas de siempre» y que se dedico a los fundadores y continuadores del andalucismo militante, entre ellos los hijos de Blas Infante, acto en el que intervinieron diversos oradores, interpretándose el Himno de Andalucía por el primer músico que lo había reestrenado, el pianista José Romero y que sirvió de enlace con el ultimo acto del Padre de la Patria andaluza, celebrando en la calle Cardenal Spínola y que culmino posteriormente en la redacción de un Manifiesto Andalucista promovido por la entidad, que se publico el 20 de Febrero de 1980, o sea, antes del Referéndum del 28-F, que fue firmado por más de cincuenta intelectuales, periodistas, artistas, etc., representativos del mundo de la cultura andaluza y que tuvo un gran impacto en todos los medios de comunicación social.

Es evidente que esta apretada síntesis de la intensa y difícil vida de esta entidad y de las demás de su genero no agota el tema, ni mucho menos, que es incluso digno de una tesis doctoral, de cuya redacción actual tenemos noticias, esperando con ello se haga justicia al cabo de tanto tiempo a unas ideas de libertad, justicia y sobre todo solidaridad que dichas instituciones siempre encarnaron y con los hombres que tanto lucharon para hacerlas posible, cosa tan importante aquí y ahora para el desarrollo y el futuro de nuestra Andalucía.